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La Teletienda de los transgénicos

¿Conocemos realmente lo que son los transgénicos? Gracias a la industria biotecnológica responsable de crear las semillas y a la administración pública la respuesta es no.

Por ello, Amigos de la Tierra pone en marcha la campaña Únicos en Europa, la teletienda de los transgénicos, para informarnos sobre estos. Somos el único país que cultiva trasngénicos a gran escala y donde se llevan a cabo diariamente los cultivos de experimentación. Pero, ¿Sabemos dónde se llevan a acabo estas experimentaciones? El ministerio de Agricultura se encarga de que no.

Te animamos a firmar aquí en contra de los transgénicos para que definitivamente queden prohibidos en nuestro país.

¿Sabes lo que compras?

empresas

Intermón Oxfam ha puesto en marcha un nuevo proyecto Tras la marca, perteneciente a la campaña CRECE. Evalúa el impacto social y medioambiental de las 10 grandes empresas de alimentación y bebidas del sistema alimentario mundial.

¿Cómo funciona? Seleccionamos la marca de la que queremos obtener información y nos aparece el porcentaje de evaluación en estos 7 ámbitos:

  1. Transparencia
  2. Mujeres
  3. Trabajadores
  4. Agricultores
  5. Tierras
  6. Agua
  7. Cambio climático

El objetivo es que estas empresas se responsabilizen de sus actos y comiencen a tomar medidas. Después de hacer públicas estas tablas con información de acceso público sobre las políticas de las empresas. ¿Tomarán medidas las multinacionales para sanear sus cadenas de suministro?.

 

Guía de transgénicos de Greenpeace

Guia

Greenpeace edita cada año la Guía de transgénicos. Es una guía fiable, ya que cuando algún alimento o marca aparece de forma errónea, inmediatamente el fabricante se pone en contacto con Greenpeace, les demuestra el error y acto seguido el error se corrige.

Veréis que, marcas como Nestlé, están en rojo en todos sus productos.
Los estudios sobre transgénicos que empiezan a llegar  informan de malformaciones, tumoraciones, cánceres, desórdenes de ADN…                                                                                No cuesta nada cambiar una marca por otra o un producto por otro.

En marcha, energía verde en tu día a día

A raíz del alza de los precios del crudo, múltiples crisis energéticas o la preocupación por el cambio climático, experiencias pioneras en el desarrollo de tecnologías energéticas renovables se llevan a cabo en la región latinoamericana desde hace años, tanto desde el ámbito local como a nivel nacional. Países como Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y, más recientemente, Perú, han incentivado la producción de energía hídrica, eólica, solar, biomasa y geotérmica a través de primas sobre tarifas eléctricas, empresas paraestatales o fondos de subvención.

Con esta lógica, en el año 2002, el Parlamento brasileño aprobó el “Programa para Incentivar a las Fuentes Alternas de Energía” (PROINFA), que comenzó a operar la empresa Eletrobrás con el objetivo de activar la producción de 3.300 MW de energía renovable antes de 2008. Brasil logró que energía procedente de tres fuentes (biomasa, hidroeléctrica y eólica) abasteciera el 10% de la producción nacional, convirtiéndose en uno de los gigantes energéticos de la región.

Por su parte, Argentina creó en 2006 un fondo fiduciario de energías renovables, administrado por el Consejo Federal de la Energía Eléctrica, que remunera con 1,5 céntimos de dólar el Kwh eólico, solar, biomasa y geotérmico. Nicaragua otorgó en 2005 beneficios tributarios a las empresas inversoras y Perú estableció primas para renovables sobre las tarifas eléctricas, garantizando rentabilidades de al menos el 12%.

Gracias a estas iniciativas, en Latinoamérica el crecimiento exponencial de suministro energético procede de fuentes renovables hasta alcanzar un 29%, según datos de la Agencia Internacional de Energía. Sin embargo, y tal como señalan múltiples actores sociales en la región, una mirada más profunda a los datos revela que más del 98% de esta energía proviene del sector hidroeléctrico y del biofuel, los más competitivos económicamente hablando, pero que también han generado muchas críticas “su daño a la biodiversidad y los altos costes sociales que tienen”.

De esta forma, la mayoría de las experiencias sostenibles que se están desarrollando en la región tienen lugar a pequeña escala, se implementan en áreas rurales con fines de autoabastecimiento y son fruto de carencias energéticas. Y es que de la necesidad nace el ingenio.

Si quieres saber más sobre la energía renovable en Latinoamérica, lee el artículo completo en la Revista Esposible.

Movimiento SOP

El movimiento SOP (Sin Obsolescencia Programada) es un movimiento ciudadano, una plataforma social que pretende acabar con la Obsolescencia Programada, con el objetivo último de acabar conla Obsolescencia Programada.

El concepto obsolescencia programada surgió entre 1920 y 1930 con la intención de crear un nuevo modelo de mercado, el de la fabricación de productos que tienen una durabilidad corta de manera premeditada, obligando de ésta manera a los consumidores a comprar nuevos productos de forma acelerada y sin una necesidad real.

Su objetivo fue (y es) el lucro económico inmediato, sin que tengan ningún valor el cuidado y el respeto al medio ambiente ni al ser humano, contaminando y sobreexplotando los recursos naturales de nuestro planeta.

SOP, Sin Obsolescencia Programada, es una nueva manera de pensar, de hacer las cosas. De crear un nuevo sistema en que los productos estén diseñados y hechos para durar para siempre y que no nos obligue a gastar innecesariamente y ser más respetuosos con nuestro planeta.

SOP es una filosofía, una ilusión, una ambición.

Puedes acceder a más información en esta dirección
 
 
 

Bioeskola= agricultura ecológica + inclusión social

Hace unos meses se dio luz verde proyecto Bioeskola propuesto por Emaús Bilbao, con la firma del convenio de colaboración entre nuestra organización, Obra Social BBK, Parque Científico y Tecnológico de Bizkaia, Osakidetza-Red de Salud Mental de Bizkaia, Ayuntamiento de Zamudio e Innovasque.

Bioeskola nace del interés por parte de Emaús Bilbao de seguir abordando el problema de la inclusión socio-laboral a través de actividades que se puedan llevar a cabo en mercados con margen de crecimiento y siempre apostando por la innovación social.

El objetivo de este proyecto es el de producir productos de origen ecológico, comercializarlos dentro del propio parque tecnológico y realizar actividades de sensibilización con el medioambiente además de por supuesto dar una salida a personas en situación o riesgo de exclusión socio-laboral. Estas personas van a ser derivadas de la Red de Salud Mental de Bizkaia-Osakidetza y serán 12 hombres y 12 mujeres que podrán mejorar su nivel de empleabilidad.

Más información

Unos pasos más para una vida ecológica

A estas alturas ya todo el mundo debería saber que son nuestras acciones cotidianas las que nos permiten reducir nuestro impacto negativo en el medio ambiente, más allá de las decisiones políticas, en las que también podemos incidir. Reciclar nuestra basura, cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientas para reducir el consumo de agua, ir al trabajo en bici o potenciar el uso del transporte público, etc., son los mantras del ciudadano responsable.

Pero más allá de estos consejos, repetidos hasta la saciedad por lo básicos y útiles, desde Canal Solidario nos presentan otras acciones con las que podemos subir un nivel en nuestro modo de vida responsable y que quizá no son tan populares, aunque igual de válidas de cara a un consumo responsable social y ambientalmente. Quizá al principio te parezcan un poco “cutres” o alguno “inconfesable”, pero cambia el chip, quítate los complejos y da un paso más hacia un estilo de vida más ecológico y responsable.

>> Reciclaje: un paso más. Separar los residuos que generamos en casa para su reciclaje es algo que la mayoría ya hemos integrado con normalidad en nuestro día a día, pero podemos pensar en “reciclar” en un sentido más amplio. ¿Alguna vez has pensado que la comida también se recicla? Reconvertir las sobras en nuevas recetas es, además de un arte culinario, un acto de consumo responsable. Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes unas cuantas ideas.

Otra forma de reaprovechar la comida, pasa por visitar los mercados y las tiendas de nuestro barrio. ¿Se te ha ocurrido pensar que toda la fruta y la verdura con aspecto “poco vendible” pero en perfecto estado acaba en la basura. Las piezas con pequeños golpes o manchitas se descarta de la venta porque no tiene el “buen aspecto” al que nos hemos acostumbrado los consumidores, aunque se puedan consumir con normalidad. Pregunta en los establecimientos al final del día si han descartado piezas y llévatelas a casa. Además de ahorrar, estarás aprovechando productos en perfecto estado.

>> ¿Y la ropa? Darle una segunda vida a tus prendas es sencillo: puedes regalar lo que ya no te pongas o darle algún retoque si eres “costurillas” para reconvertirla en algo nuevo. Por supuesto, las tiendas de segunda mano deben ser una opción a considerar cuando tengas que comprarte algo.

>> Ahorra agua, y que no te dé vergüenza. Ya cierras el grifo cuando no lo usas, tienes un cubo en la ducha que recoge el agua que sale mientras esperas la caliente, utilizas la carga pequeña de la cisterna… pero quieres dar un paso más. La ONG SOS Mata Atlántica te propone que hagas pis en la ducha, con lo que aseguran que ahorras 12 litros de agua al día y unos 4380 litros al año.

>> La belleza, como antaño. ¿Has oído alguna vez que Cleopatra se bañaba en leche de burra para mantener un cutis perfecto? El mito de la belleza de esta mujer ha llegado hasta nuestros días, ¿por qué no seguir su ejemplo? Los productos de belleza naturales son tan efectivos como las cremas y productos que se comercializan, pero ahorrarás mucho y, además, no estarás exponiendo tu piel a productos químicos. Cremas hidratantes, champús, exfoliantes y mascarillas que puedes hacer en casa con ingredientes naturales, ¡pásate a la cosmética natural!

>> ¿Y has pensado en la cantidad de residuos que generan las compresas, tampones y pañales que se usan cada día? Al ser de un solo uso, estos productos se convierten en enormes cantidades de deshechos. La copa menstrual es una alternativa mucho más ecológica, además de práctica y limpia. Otra opción es la vuelta a las compresas y pañales de tela, que sólo tienes que lavar y volver a utilizar.

Dos tomates y ¿un destino?

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